Controlar y monitorizar instalaciones o puntos es una necesidad que va más allá del entorno industrial o de facility management, también se debe solucionar obligadamente en sectores donde se tiene que gestionar activos en grandes distribuciones geográficas, como pueden ser los siguientes, recolección y distribución de aguas y aguas residuales, telecomunicaciones, distribución energética, agricultura, Smart Cities, Oil&Gas o infraestructuras y obra civil.

1. Instalaciones o puntos desatendidos

En todos estos sectores, hay un conjunto de emplazamientos, casetas, armarios, etc. que deben trabajar de manera automática y autónoma sin que haya ninguna necesidad de interacción humana cercana al proceso que realicen. Ello es necesario porque casi la totalidad del tiempo, no habrá ninguna persona cerca de la instalación o punto.

Al controlar un área geográficamente extensa, es muy común también que un buen número de los puntos o instalaciones estén ubicadas en lugares de difícil acceso – en montañas o bosques, por ejemplo-.

2. Comunicaciones poco fiables o intermitentes

El punto 1 no comporta que los emplazamientos trabajen de manera aislada, sino que deben poder comunicarse con el centro de control correspondiente, encargado de la gestión, control, monitorización y coordinación de todo el sistema. Ahora bien, parte de las instalaciones estarán ubicadas en zonas con mala cobertura, donde es imposible establecer una conexión estable y constante.

3. Condiciones meteorológicas extremas y/o entorno agresivo

A diferencia de un entorno más controlado, por dónde van a ir instalados, los equipos de telecontrol deben ser capaces de trabajar en entorno con temperaturas por debajo de cero o superiores a 50 o 60 grados, con humedades o incluso sumergidos, con polvo, acidez, etc. Es decir, su encapsulado tiene que ser robusto y lo más estanco posible, de tal manera que se garantice el correcto funcionamiento del equipo a lo largo del tiempo.

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4. No siempre hay una red eléctrica disponible

Alineado con la problemática de la ubicación, es muy común que en la ubicación que se desea controlar o monitorizar, no se tenga la posibilidad de llevar una acometida eléctrica por el coste que supondría. Esto conlleva que la instalación o punto de control deba alimentarse con paneles solares o baterías. Evidentemente, este punto condiciona en sobremanera cómo enfocar un proyecto de telecontrol. Si no se dispone de alimentación continua o segura, el dispositivo y la lógica deben ser completamente diferentes para encontrar el equilibrio entre la optimización energética (y por tanto la viabilidad económica) y la información que se quiere tener del punto de control.

Aunque cada vez la línea de los dispositivos de telemetría con los que tienen un enfoque más de IoT es más tenue, las necesidades siguen siendo las mismas. Si deseas conocer cómo enfocar este tipo de proyecto, te animo a que leas nuestro Decálogo de buenas prácticas para la comunicación, control y supervisión de instalaciones desatendidas.

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