En los últimos tiempos, las plataformas SCADA han sido los sistemas que han controlado y gestionado la mayoría de las infraestructuras importantes, incluyendo las de distribución y aprovisionamiento de bienes públicos o críticos como aguas de todo tipo, energía, gas o estaciones de cobertura.

Aún así, como plataformas fueron inicialmente desarrolladas para controlar sistemas ‘interiores’, entendiéndose como procesos o redes de control situadas bajo una instalación debidamente aclimatada, donde los diferentes elementos y dispositivos estuvieran cableados y alimentados. Del mismo modo, la llamada telemetría, también hacía referencia al control de sites más o menos protegidos, eso sí, contemplando escenarios de mala comunicación y sin que hubiera personal cercano a la instalación.

En ambos escenarios rara vez se contemplaba monitorizar o añadir información al SCADA de sensórica situada en el exterior o en localizaciones exigentes, ya sea por la propia naturaleza del lugar o por su difícil acceso.

El motivo de ello es sencillo, disponer de esta información solía tener un mal retorno ya sea por las dificultades de cablear – y proteger dicho cableado – hasta el lugar indicado tanto la alimentación como las comunicaciones.

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Por otra parte, la alternativa de instalar sensórica o actuación que funcionara con baterías tampoco era viable. Ya fuera por cómo funcionaba las soluciones o las tecnologías de comunicación del momento, implicaba un continuo recambio de baterías para poder tener el sistema funcionando. A todo ello, actualmente se le debe sumar un escollo más, la ciberseguridad. Que una comunicación inalámbrica sea segura no es opcional.

Con la revolución que han supuesto el nuevo paradigma IoT, han irrumpido con fuerza nuevas tecnologías y nuevos métodos de trabajo que resuelven por fin el gap. Ahora bien, poniendo un poco los pies en el suelo, una solución no puede considerarse completa si no tiene a su vez un buen encapsulado que permita funcionar durante largos períodos de tiempo en entornos de este tipo. Eso significa no solo encapsulados impermeables, sino también resistentes a corrosión o a altas presiones, dependiendo del uso.

Con estas soluciones, sumado a las mejoras también de los sistemas de gestión en tiempo real se abren escenarios hasta ahora irresolubles. Un claro ejemplo puede ser la mejora de las presiones en la gestión de aguas. Por poner una comparativa, hace ya años que las compañías eléctricas trabajan de manera preventiva en cuánta energía deben proveer en cada momento del día y en cada día del año.

Eso ha sido posible porque durante años se ha podido monitorizar e historizar el consumo energético del parque eléctrico del territorio, este hecho, sumado a los análisis preventivos, permite realizar aproximaciones muy cercanas a la realidad sobre el consumo futuro. Por si no fuera suficiente, el loop se cierra con una lectura en tiempo real que estima la cantidad de energía eléctrica que se debe producir para acabar de cuadrar las pequeñas diferencias.

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En el mundo de la gestión de aguas existe una problemática similar, aún sin resolver, las presiones. Hoy por hoy los operadores desconocen las diferentes presiones que son necesarias en la red, es decir, para cada nodo de consumo. Para solucionarlo, históricamente se ha optado por sobredimensionar la presión ejercida, con los consecuentes problemas de mantenimiento y elevados consumos que esto provoca.

Así pues, esa problemática puede ser solucionada hoy en día. Un despliegue constante de manómetros inalámbricos que permitiría a corto plazo hacer una gestión en tiempo real y a largo una gestión predictiva.

A partir de aquí, los campos de aplicación son infinitos, desde sensórica de detección de presencia en instalaciones desatendidas, calidad de agua a lo largo de todo su recorrido, sensórica de humedad situada a la intemperie, nivel del agua residual en cloacas o en pozos, fugas de gas o incluso detectores de humos.

Una vez superada esta fase ya se podrá estudiar implantar maneras de explotar esta información con las diferentes herramientas que están surgiendo. Hacerlo antes puede suponer una gran inversión en soluciones con grandes capacidades de cálculo, pero, no podrán extraer conclusiones acertadas o completas ya que no dispondrán de una buena fuente fiable de datos.

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